Muchos son los que esperábamos (más que las lluvias caídas en África) ansiosos este nuevo disco de Weezer, y es que después de la agradable sorpresa que nos dieron su álbum de versiones: ‘Teal Album’, llega por fin, el esperado nuevo disco de la banda.

Del ‘Black Album’ ya conocíamos algunos adelantos, ‘Can’t Knock The Hustel’, ‘Zombie Bastards’ , ‘High As A Kite’ y ‘Living in L.A’, justo las 4 primeras canciones del álbum. Algunas de ellas han sido mejor acogidas que otras, eso está claro, pero en general con estos adelantos, Weezer nos dejaron con muchas ganas de descubrir que nos esperaría y por fin está aquí.

Tras la escucha del disco, si algo nos ha quedado claro es que Weezer han apostado por la línea de su último disco ‘Pacific Daydream’ y se han alejado definitivamente de aquel ‘Pinkerton’ que tanto nos enamoró.

Volviendo al ‘Black Album’ nos encontramos con 6 canciones nuevas que desgranar, empezamos por ‘Piece Of Cake’, canción que arrastra ese aire de balada feliz pero que se hace agradable de escuchar y no desentona después de los 4 primeros temas.

A esta canción le sigue ‘I’m Just Being Honest’ tema que es quizás una de las canciones que más desapercibidas pasan del disco, pero como bien pasaba con la anterior, en su conjunto crean una agradable sensación de escucha.

Llegamos a la que probablemente sea una de las mejores canciones del álbum, ‘Too Many Thoughts In My Head’, canción que destaca sobre el resto por su gran energía y su ritmo, estamos seguros que dará mucho de qué hablar. También será una de las más esperadas en sus conciertos, de eso no hay duda.

‘The Prince Who Wanted Everything’ es una canción que puede recordarnos a algunos temas de su aclamado ‘Blue Album’ pero que queda eclipsada después del tema anterior. Eso sí, el coro nos ha hecho ladear la cabeza y tararear un par de veces. Ahí queda eso.

‘Byzantine’ es una de las canciones más flojas del disco, pasa sin pena ni gloria pero sin desagradar.

‘California Snow’ es simplemente un: así se acaba un disco. Una gran canción que nos recuerda porque amamos a Weezer.

Nuestra conclusión es clara, no podemos esperar que Weezer sean el mismo grupo que fue hace 20 años, todo evoluciona y por supuesto que ellos también, eso sí, siempre manteniendo su esencia.

Weezer siempre han defendido que hacen música para pasarlo bien (muestra de ello son sus aclamadas versiones de los grandes clásicos) ,no tienen miedo a nada y eso es lo que nos gusta de ellos y de este disco.

No es el mejor disco de su carrera y no son los Weezer de sus primeros discos, pero si son los Weezer que nos hacen felices.

Eso es todo, y como bien dicen ellos :’hasta luego, adios’.

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