No hace ni unos días que Steven Wilson y su banda acudieron con puntualidad británica a la cita prevista con sus fans en La Riviera.

Durante casi más de 3 horas, con un breve descanso de 20 minutos y algunos largos speeches, en los cuales Wilson desgranó sus ideas sobre este mundo convulso del siglo XXI (a veces incluso haciendo uso de ese fino sarcasmo británico tan característico), el grupo deleitó a su público con un repertorio  donde se incluyeron temas de su anterior banda, Porcupine Tree. Tampoco se olvidó de incluir una pincelada de uno de sus proyectos propios y paralelos, Blackfield, e incluso un cover de un tema de Prince, Sign ‘O’ Times, quien para él es mejor artista pop de los últimos tiempos.

El concierto comenzó con un breve film en el que se proyectaron imágenes con mensajes que a medida que pasaba el tiempo se iban intercambiando, exponiendo de esta manera el ideario de Wilson y su concepto de la actualidad. A continuación fue deleitando a la audiencia con temas de su carrera en solitario, en algunas ocasiones apoyados por la impresionante voz de Ninet Tayeb (Pariah) o por Sophie Hunger (Song of I) que aparecían convenientemente en la pantalla situada detrás de los músicos. En la misma, y durante la interpretación de varios temas, se fueron proyectando imágenes creadas por Lasse Hoile y Jess Cope para los mismos y para la gira, que imprimen ese dramatismo y contundencia que acompañan las melodías del señor Wilson.

El toque festivo lo puso uno de sus temas más poperos, Permanating. Antes de interpretarlo hizo toda una declaración de intenciones, dejando constancia de que hay que tener una mente abierta y escuchar todo tipo de música, que el pop es también magnífico, que Abba y los Beatles eran grandes artistas y que hasta a los más ceñudos metaleros les gustan y hasta, con alguna dificultad, es cierto, pueden bailar sus temas.

Del mismo modo hizo un largo speech para hablar de Prince, a quien calificó como un artista completo, que no sólo tenía una gran voz sino que era un gran guitarrista, tocaba la batería, el piano y además era un brillante bailarín, un artista completo en sus palabras, para a continuación interpretar una de sus canciones Sign ‘O’ times, que ejecutó de forma brillante y entusiasmó al público.

En definitiva un concierto memorable, incluso mejor que el de su anterior paso por Madrid el año pasado, con un sonido increíble y una voz inmejorable a pesar de los 117 conciertos que llevan a sus espaldas.

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