Los Benditos Odiosos Ocho

0
67

¿Qué sentido tiene una nueva película de Quentin Tarantino? ¿Qué más nos puede ofrecer uno de los más talentosos, innovadores y transgresores cineastas de los últimos tiempos? ¿Qué más se puede hacer tras obras maestras como Pulp Fiction, Kill Bill o Malditos Bastardos? Bueno, desde nuestro punto de vista, la cuestión de por qué Tarantino no debe dejar de hacer cine es sencilla: nos encanta verlo. Y a él hacerlo, de eso no cabe duda. Se tiene que divertir como nadie y, además, goza de una libertad total que le permite ejecutar cualquier idea, por descabellada que pueda parecer. De ahí nacen films como Los Odiosos Ocho (The Hateful Eight en su inglés original), que algunos dirán que aporta poco o que ahonda en elementos repetitivos, pero que, sin embargo, constituye una divertidísima y fascinante vuelta de tuerca a su filmografía.

hateeful eight

Un cazarrecompensas avanza en una diligencia por la profundidad norteamericana. Una ventisca de nieve le apremia. Su destino es Red Rock (Wyoming), donde debe entregar a una buscada forajida a cambio de una cuantiosa suma de dinero. Esta es la premisa, aparentemente simple, de la que parte Los Odiosos Ocho, enmarcada en plena resaca de la Guerra de Secesión estadounidense. En el transcurso de la historia comprobaremos que de simple tiene poco, pues una serie de personajes singulares y enigmáticos se irán cruzando en su camino. Como reza el tráiler del film, no hay “nadie en quien confiar”. Con esto debería picaros el gusanillo, si es que habéis conseguido resistir al hype que supone el estreno de la octava película de Quentin Tarantino.

los_odiosos_ocho_banner-615x327

Los ocho indeseables del cartel son una auténtica bendición. No es normal que una película acumule tal cantidad de personajes principales, pero aquí no les queda otra que compartir protagonismo convirtiendo sus interpretaciones en uno de los puntos fuertes de la película. Algunas actuaciones son simplemente inmejorables: enorme Jennifer Jason Leigh y genial Bruce Dern, siempre un gusto verle en la pantalla. Estelares están también Kurt Russel y Samuel L. Jackson, dos veteranos en esto de actuar y de trabajar con el cineasta de Knoxville. Hay más viejos conocidos participando en esta reunión de maleantes, como son Michael Madsen y el bueno de Tim Roth. Completan el plantel de protagonistas Damián  Bichir y Walton Goggins, con una memorable interpretación de este último. Los secundarios son pocos, pero valiosos. Ahí quedan las apariciones de James Parks, Dana Gourrier, Zöe Bell o Channing Tatum, entre otros.

Todos ellos contribuyen a dar lustro a un guión marca de la casa, que desarrolla un nevado western insertado en el universo tarantiniano. El mayor devorador de influencias del mundo no abandona la continua referencia (y autorreferencia), ni la mezcla de géneros y estilos que definen su propia idiosincrasia como director. El resultado no es tan hiperactivo como la colosal Malditos Bastardos, ni tan exuberante como la predecesora Django Desencadenado; el ritmo narrativo es más calmado en Los Odiosos Ocho. Hay un intento despertar la tensión y el suspense en el espectador, aunque  en la primera parte de la película resulta un poco descafeinado. No obstante, una vez que se corrige la dosis de cafeína, la inquietud se dispara en la recta final. Sobre los diálogos recae un peso capital y Tarantino vuelve a dejar muestras de su ingenio para crear diálogos memorables. Algunas de las frases y escenas del film pasan inmediatamente a formar parte del glosario de momentos clásicos que todo fan del director de Reservoir Dogs y Jackie Brown debe conocer al dedillo. En cuanto a su labor tras la cámara, se puede comprobar lo cómodo y libre que se siente, logrando sorprender con algún plano inesperado aún después de siete películas. Juega con los encuadres, la luz y el tiempo a su antojo y dosifica la información que quiere entregar al espectador haciendo crecer la historia en cada pequeño detalle. Los Odiosos Ocho, por tanto, es una película sobradamente digna de ir firmada por las iniciales Q.T.

133400.alfabetajuega-los-odiosos-ocho-critica-1

Para terminar no podemos pasar por alto otro elemento crucial en las obras de Quentin Tarantino, y que nos vuelve locos, como es la música. El compositor italiano Ennio Morricone, marca registrada del western y fructífero colaboradordel de Tennessee, es el encargado de componer la banda sonora original de Los Odiosos Ocho, ambientando a la perfección el film en unas coordenadas genéricas que favorecen la construcción de todo lo demás. Aparte de la labor del casi nonagenario compositor, que ya había firmado las soundtracks de Kill Bill, Malditos Bastardos y Django Desencadenado, Tarantino emplea piezas de The White Stripes, Roy Orbison y David Hess, así como debe destacarse la interpretación que realiza Jennifer Jason Leigh, guitarra en mano, de la tradicional balada folk australiana “Jim Jones at Botany Bay” que retrata la historia de un criminal británico deportado a las antípodas.

Por muchas más innecesarias e imprescindibles películas de Quentin Tarantino.

[embedvideo id=»7rLoGPvUJvc» website=»youtube»]

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here