A pesar de las nubes grises y las predicciones de tormenta, nadie se quedó en casa. Petricor no era lo único que se olía el pasado 8 de septiembre en Madrid, en esta 8ª edición del Dcode; ganas de escuchar, de brindar, de sentir, de vivir.. El ambiente no defraudó, aunque el esperar que bajasen algo sus desorbitados precios y luego no ocurriese, sí lo hizo, además de las enormes colas que nunca fallan para salir del recinto, porque 3 personas escaneando entradas es un buen número para las 3.000 que se aglomeran allí queriendo salir y volver a entrar antes de las 18:00 de la tarde.

Tras decir esto, también podemos decir que el cartel fue el salvador de esta edición. Ese día estaríamos acompañados de artistas como Bastille, Izal, Sidonie, The Vaccines, Kakkmaddafakka, Imagine Dragons como cabeza de cartel, y muchos más.

Euforia con la última confirmación, nuestra Maravillosa Orquesta, pero pasó a ser algo de decepción con la salida de los horarios: La M.O.D.A. a las 12:15 de la mañana, sin siquiera una hora de concierto, Sidonie a la hora de comer (horario español, eso sí), y Berri Txarrak a la misma hora que el gran y esperado cabeza de cartel.

Pero como era de esperar, el horario no impidió que, desde antes de la apertura de puertas, gente esperase ansiosa por dar comienzo a este día.

A pesar de ser el encargado de cerrar este cartel del Dcode, La M.O.D.A. fue, como puede suponerse por la hora de su concierto, el artista que abrió el festival, haciéndonos partícipes una vez más de uno de sus siempre maravillosos conciertos que podríamos considerar un recorrido por todos los sentimientos imaginables, durante los cuales vivimos en el momento en el que la montaña rusa llega arriba, y no antes ni después. Destacamos, sobre todo, el momento que nunca falta en sus directos en festivales; David a la altura de todos nosotros, cantándonos Hay un Fuego, con los ojos en llamas, y su voz rasgada más cerca que nunca.

Con Sidonie comenzando a la que también se puede considerar casi la hora de la siesta, se agradeció que el tiempo no acompañase al mes de septiembre pero sí nos acompañase a todos nosotros para así poder disfrutar al máximo de.. ¿El PeorGrupo del Mundo? 

El R&B de Jorja Smith, al que le podríamos añadir la muletilla de «contemporáneo», y su voz, que parecía la reproducción de un disco ya grabado y editado, fueron el gran descubrimiento del día.

Seguidamente fue Viva Suecia, concierto que se terminó haciendo corto y en el que se echaron de menos algunos temas, aunque tampoco puede dejar de mencionarse la energía que transmitían a pesar de la continua luz grisácea, sobre todo en temas como El Nudo y La Esperanza, Permiso o Perdón, y el mítico A Dónde Ir.

A partir de las 21:00, fue una lucha entre el horario y las necesidades básicas de cada uno. Comenzaba el momento del festival en el que algunos de los artistas más esperados del cartel irían sucediéndose, uno detrás de otro, teniendo 5 minutos de «descanso» entre cada uno, en los que nada más daba tiempo a moverse de derecha a izquierda, o viceversa, al compás de la multitud que te rodeaba; más de uno se perdería el inicio o final de alguno de esos conciertos, haciéndole un favor a su vejiga, a su sed –a la cual le dolía existir de vez en cuando al pagar 1,5€ por 33cl de agua o 9€ por un mini de cerveza-, o simplemente a sus piernas.

El inicio de esta oleada fue Bastille y, siendo sinceros, mucho más se esperaba de este directo. La verdad es que todo decayó un poco, aunque sepa sin saber por qué, excepto en míticas (o típicas) canciones como Of The Night o Pompeii, o en el momento Happier, nueva canción en la que colaboraron con Marshmello.

Unos empujones a la derecha nos llevarían frente Izal, quienes consiguieron levantar el ánimo a todo el que les rodeaba. Su propósito (bien conseguido) fue hacer un viaje por todas sus «épocas». Desde Qué Bien y La Mujer de Verde, pasando por Asuntos Delicados, una paradita con El Baile, y llegando hasta Autoterapia, su último lanzamiento y primera presentación del mismo a gran escala en Madrid. Estos fueron algunos de los temas que fueron co-protagonistas en este viaje, a los que ellos y nosotros acompañábamos sin dejar que nuestros pies tocasen el suelo.

Tras esto llegaba Imagine Dragons, de los más esperados de la noche y quienes dieron la talla de manera extraordinaria. Daba igual estar a 5 metros que a 100, su música no permitiría que dejases de moverte, y los discursos del cantante, Dan, no dejarían indiferente a todo aquel que pudiera entenderle. Empezaron On Top of The World (literalmente) y allí se quedaron, además de presentarnos Natural, single de su último disco, el cual estrenaron el pasado 9 de noviembre y que nos dejó a todos con ganas de más. Tras ir con prejuicios sobre el grupo y no muchas ganas, he de decir que saben dar un buen concierto y buen espectáculo, aunque no fueron capaces de que Berri Txarrak, a pesar de que ambos conciertos coincidiesen, subiese con pocas ganas al escenario. Y tantas ganas que se lo comieron entero. No mucha gente les acompañaba, pero su presencia lo camufló todo; digamos que el grupo navarro es un gran ejemplo de que la actitud, a diferencia de todo lo demás, siempre multiplica.

El cansancio ya se notaba en cada extremidad del cuerpo. Así pasó que, tras Imagine Dragons, buena parte del recinto se quedó mucho más vacía, pero nunca faltan aquellos que quieren más. Y ahí estuvimos, a pie de cañón, disfrutando como niños de los gran The Vaccines, aunque ellos tampoco lo ocultaron; su presencia encima del escenario se convierte en una fiesta a la que pocos se resistirían a participar, a pesar de que las canciones fuesen desde las imparables Norgaard, Dream Lover o Wrekin’Bar (Ra Ra Ra) hasta el tranquilo pero también necesitado Wetsuit. Fueron capaces de mantenernos a todos, a pesar de las tentadoras llamadas que recibíamos de nuestra cama tras aquel largo día.

Pero esto no fue el final, porque que fuesen las 2:30AM no significó nada para los noruegos y peculiares Kakkmaddafakka, quienes llegaron al escenario con ganas de liarla y una energía que podía hasta palparse. Peculiares por ellos, quienes no se cansaban de usarnos como un disco rayado animador, haciéndonos gritar «YEAH» y bastantes (además de divertidas) variantes de este, y por sus canciones, de las cuales no faltaron algunas como Touching, Is She o el aheado Restless.

Añadir también que muchos esperábamos la llegada de Ignatius Farray para la revancha, aunque nunca llegase.

Para los más animados, o para aquellos que no pisaron el recinto hasta las 8 de la tarde, el evento continuó con OchoyMedio Dj’s hasta las 5AM, a pesar de que fuimos muchos los que simplemente salíamos de allí mientras teníamos la cabeza en dormir, dormir y dormir, satisfechos con los conciertos vividos (que no tanto con el festival) y emocionándonos, lo máximo que nuestros cuerpos nos permitían, con algún que otro tema que escuchábamos de fondo y que casi provocaba que nos planteásemos quedarnos.

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